Cómo congelar comida casera sin que pierda sabor ni textura

Congelar comida casera es de las mejores herramientas para comer bien sin cocinar cada día, pero mal hecho puede acabar en platos con sabor a congelador o texturas raras al descongelar. Con unos pocos ajustes, la comida sale casi como recién hecha.

Deja que se enfríe del todo antes de congelar

Meter comida caliente al congelador forma cristales de hielo grandes que rompen la textura de los alimentos. Deja que se enfríe a temperatura ambiente (máximo 1-2 horas) antes de guardarla.

Usa recipientes herméticos, sin aire de más

El aire dentro del recipiente es el principal culpable de la «quemadura de congelador» (esas zonas blanquecinas y sin sabor). Llena los táperes casi hasta arriba o usa bolsas de congelación sacando el aire antes de cerrar.

Congela en raciones individuales

En vez de un táper enorme, congela en porciones del tamaño de una comida. Así descongelas solo lo que vas a comer ese día, y evitas tener que descongelar y volver a congelar el resto (lo cual sí que estropea mucho la textura).

Meal prep saludable

Qué congela bien y qué no tanto

Guisos, legumbres, sopas, salsas de tomate y carnes guisadas congelan genial. La patata cocida entera se vuelve harinosa al descongelar (mejor en puré), y las salsas con nata o mahonesa tienden a cortarse. La pasta y el arroz aguantan, pero mejor cocinarlos un poco menos de lo habitual (al dente) para que no queden pasados al recalentar.

Descongela en la nevera, no a temperatura ambiente

Pasar el táper del congelador a la nevera la noche antes de comerlo es lo más seguro y lo que mejor conserva la textura. Descongelar a temperatura ambiente en la encimera es menos seguro a nivel higiénico y da peor resultado.

Etiqueta con fecha: parece una tontería, pero ahorra desperdicio

Escribe la fecha de congelación en cada táper con un rotulador o cinta de papel. En general, la mayoría de platos cocinados aguantan bien entre 2 y 3 meses en el congelador sin perder demasiada calidad.

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