Cremas de verduras para las noches que no te apetece cocinar

Hay noches en las que la idea de picar, saltear y emplatar varios elementos suena a demasiado esfuerzo. Ahí es donde las cremas de verduras se convierten en tu mejor aliada: una sola olla, pocos pasos y un resultado que cunde para varios días.

La base que funciona siempre

Casi cualquier combinación de verdura con cebolla y un caldo funciona. Sofríe una cebolla picada en un poco de aceite, añade la verdura que tengas (calabacín, calabaza, zanahoria, puerro…) troceada, cúbrela con caldo o agua y deja cocer 20 minutos. Tritura y ya tienes una crema base.

Crema de calabacín y puerro

Ligera y suave, ideal si buscas algo digestivo. Sofríe puerro, añade calabacín troceado y caldo, cuece 15-20 minutos y tritura. Un chorrito de aceite de oliva crudo al servir marca mucho la diferencia en sabor.

Crema de calabaza y zanahoria

Más dulce y con un color muy vistoso. La combinación de calabaza y zanahoria con un toque de jengibre rallado le da un punto especiado que la hace mucho más interesante que una crema de verduras corriente.

Receta rápida saludable

Crema de brócoli con un toque de queso

Cuece el brócoli con cebolla y caldo, tritura y añade un poco de queso curado rallado al final para que se funda con el calor. El queso aporta cremosidad y proteína sin necesidad de nata.

Cómo darles un extra de proteína

Una crema de verduras sola es ligera pero puede quedarse corta como cena completa. Añade un huevo duro troceado por encima, unos garbanzos cocidos, o sírvela junto a una tostada con atún o queso fresco para que la comida quede más completa y saciante.

Congélalas en raciones

Las cremas de verduras congelan muy bien. Haz una cantidad grande el fin de semana y guárdala en raciones individuales; así, en las noches de más pereza, solo tienes que descongelar y calentar, sin cocinar nada desde cero.

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