Congelar comida casera sin que pierda textura ni sabor

Congelar comida casera es una de las herramientas más útiles para no depender de platos precocinados entre semana, pero mal hecho puede arruinar texturas y sabores. Con algunas reglas básicas, lo que saques del congelador sabrá casi igual que recién hecho.

Deja enfriar del todo antes de congelar

Meter comida caliente en el congelador sube la temperatura del resto de alimentos y forma más cristales de hielo, lo que afecta a la textura al descongelar. Deja que se enfríe a temperatura ambiente (o acelera el proceso en un baño de agua fría) antes de guardarla.

Congela en raciones individuales

Un bloque grande congelado tarda mucho en descongelarse por completo y obliga a descongelar más cantidad de la que necesitas en cada momento. Reparte en raciones del tamaño de una comida antes de congelar, así solo sacas lo que vas a comer ese día.

Elimina el aire del envase

El aire dentro del recipiente favorece la quemadura por congelación, que reseca y altera el sabor de la comida. Usa recipientes herméticos llenos casi hasta el borde, o bolsas de congelación de las que puedas sacar el aire antes de cerrar.

Meal prep saludable

Etiqueta con fecha y contenido

Todo parece reconocible al congelarlo, pero a las dos semanas es fácil no distinguir un guiso de otro. Etiqueta cada recipiente con el contenido y la fecha; como referencia general, la mayoría de platos cocinados se mantienen bien 2-3 meses.

Qué platos congelan mejor

Guisos, sopas, cremas, legumbres cocinadas y salsas con base de tomate congelan y descongelan prácticamente igual que recién hechos. Las patatas cocidas enteras y las salsas con nata o mayonesa, en cambio, cambian mucho de textura al congelar, así que es mejor evitarlas o añadirlas frescas después de descongelar el resto.

Descongela en la nevera, no a temperatura ambiente

Pasar el táper del congelador a la nevera la noche anterior mantiene la comida en una temperatura segura durante todo el proceso, y además da un resultado más uniforme que descongelar rápido a temperatura ambiente o en el microondas.

Recalienta con un poco de líquido extra

Guisos y salsas suelen espesar tras el paso por el congelador. Añade un chorrito de agua o caldo al recalentar para devolverles la consistencia original, y remueve a media cocción para que se caliente de forma uniforme.

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