El batch cooking consiste en dedicar un rato del fin de semana a cocinar varias bases a la vez, para tener el grueso de las comidas de la semana resuelto. No hace falta todo el domingo: con una buena organización, en dos horas puedes dejar listas las bases para cuatro comidas distintas.
Antes de empezar: planifica en papel
Dedica cinco minutos a anotar qué vas a cocinar y en qué orden, aprovechando el horno para una cosa mientras salteas otra en la sartén. Improvisar sobre la marcha es lo que más tiempo hace perder en la cocina.
Hora 0-20 min: el horno hace el trabajo pesado
Enciende el horno y mete a asar de una vez varias verduras troceadas (boniato, calabacín, pimiento) en una bandeja, y en otra, pechugas de pollo o muslos. Mientras se hacen, tú te ocupas de lo siguiente sin estar pendiente del fuego.
Hora 20-40 min: los cereales en paralelo
Pon a cocer a la vez una olla de arroz o quinoa y otra de legumbre si usas legumbre seca (o abre un bote si usas de conserva). Estas bases neutras son las que luego dan flexibilidad para montar comidas distintas cada día.

Hora 40-60 min: algo fresco que no se cocina
Mientras el horno y las ollas siguen su curso, lava y corta verdura cruda para ensaladas de toda la semana (lechuga, tomate, pepino) y guárdala en botes herméticos. Así el día que te toque comer ensalada, solo tienes que montarla.
Hora 60-90 min: montaje y reparto
Con todo cocinado, reparte las bases en táperes combinando proteína, cereal y verdura de formas distintas: un día pollo con arroz y verduras asadas, otro día el mismo pollo en ensalada con quinoa. Las mismas bases, comidas distintas.
Hora 90-120 min: limpieza y nevera
Etiqueta los táperes con el día si te ayuda a organizarte, guarda lo que vayas a comer en 2-3 días en la nevera y congela el resto en porciones. Limpiar sobre la marcha (mientras algo se cocina) ahorra tener que hacerlo todo al final.
No necesitas hacerlo perfecto la primera vez
Las primeras veces te llevará más de dos horas mientras coges el ritmo de cocinar varias cosas a la vez. Con la práctica, el proceso se vuelve automático y acabas encontrando tu propia rutina, más rápida que cualquier receta paso a paso.



